sobre mí

lo que quiero contarte

Mi nombre es Nikole, nací el 31 de Julio de 1996 y si tuviera que describirme jamás te diría que soy una persona deportista, te diría que soy más bien disfrutona.

Tampoco quiero contarte la típica historia de la niña gorda porque me vas a imaginar marginada en una esquina y no, a veces tenemos otras cualidades que nos salvan, pero es cierto que mi vida ha estado marcada por mi físico. 

Sinceramente nunca me he sentido delgada, desde bien pequeñita asumí que era “la gorda”. Y… uno no está gorda por arte de magia, en mi caso la comida  siempre ha sido una forma de calmar mi ansiedad y claro; pese a los esfuerzos de mi madre para que me mantuviese activa, hasta los 16 años, aproximadamente, no encontré ninguna actividad física que me gustara, ¿Cómo no iba a estar gorda si durante años comía más de lo que gastaba?

Crecí así, y lo peor de asumir que eres de determinada forma es que te limita a hacer y ser lo que quieras. He dejado de ir a la playa, de ponerme pantalones cortos, me he llegado a avergonzar de mi físico, a despreciarme, a normalizar que alguien me pueda insultar o humillar. Recuerdo lo mal que lo pasaba comprando ropa, lo mal que me sentía y lo difícil que es salir de ahí cuando son años acostumbrada a sentirte así.

¿Pero sabes que? Lo bueno siempre cuenta más y también quiero contarte que he sido muy feliz. Imagínate si lo era que en el cole me encargaba de hacer las coreografías de fin de curso. 

Y es que siempre me ha encantado bailar, y la música, pero no fue hasta los 16 años que descubrí que eso también era hacer deporte. Empecé a asistir cada mañana a las clases que daba Mari Sol (Aerobic, Step, GAP..) y me cambió la vida. Descubrí que hacer ejercicio también me podía gustar; cambió mi físico, mejoró mi autoestima, se redujo mi ansiedad y finalmente… descubrí que quería hacer de ello mi profesión.

Fueron dos años como alumna hasta que me formé para poder ser yo quien impartiera las clases. Tuve la suerte de aprender y coincidir con profesionales y compañeros maravillosos.  Quiero contarte, porque creo que define la clase de persona que decidí ser, que el examen final consistía en crear una clase de una hora de duración… y elegí hacer una clase de ZumbaAl contrario de lo que puedas imaginar, lo hice porque me costaba mucho soltarme y mover la cadera; controlaba el Aerobic, las clases de fuerza, el Spinning pero… ¿el Zumba? ¡Lo pasaba fatal! 

 Por eso entiendo perfectamente lo que cuesta seguir una clase las primeras veces. Le puse ilusión y salió genial; sin saberlo, aquel examen se convirtió en la primera de muchas, muchas clases.

Mi primer trabajo fue en la empresa en la que realicé las prácticas, y desde entonces, en estos 7 años no he parado. He trabajado en muchísimos gimnasios y siempre lo he tenido claro: lo más importante son las alumnas. Supongo que es lo que me ha permitido conectar con tanta gente y, a su vez, lo que me ha alejado de querer trabajar para otros.

Porque vale, yo entiendo que los gimnasios sean negocios, y que tanto los trabajadores como los clientes seamos números, pero… ¿tan difícil es escuchar y atender, de vez en cuando, a la gente que invierte su dinero y tiempo libre en tus servicios? 

Gracias a mis ganas de comerme el mundo y a toda la gente bonita que durante años ha valorado y alabado mi trabajo, tuve claro que quería montar mi propio espacio; un gimnasio donde la gente pudiera disfrutar de mis clases con las máximas facilidades.

¿Y sabes qué? Que cuando tienes claro algo y trabajas por ello, la vida siempre te trae momentos mucho mejores de los que habías imaginado.

Lo que en 2019 tenía previsto ser un gimnasio presencial, se convirtió en la oportunidad de que cualquier persona del mundo, a cualquier hora, pudiera entrenar desde su casa con una de mis clases. Y no lo elegí yo, fue una clase de Zumba que tenía en YouTube para mis alumnas. Esa clase hizo que mi canal empezara a crecer y a crecer hasta el millón de reproducciones y que gente de todo el mundo me escribiera día si y día también pidiendo más clases.

Han sido muchas adversidades pero junto a vosotras he conseguido crear un espacio con las facilidades que ningún gimnasio presencial puede ofrecer. 

Así que a las que habéis estado, a las que estáis y a las que estaréis, gracias por hacerlo posible.

Por cierto, ¿Obligación? ¡NO! Ya sabes lo que siempre te digo, el tiempo es oro y hay muchas posibilidades como para estar haciendo algo que no nos gusta. Si pruebas mis clases y ves que no te motivan o que no es lo tuyo… ¡No desistas! Pruebas más deportes, más actividades y no te rindas. Estoy convencida de que darás con la tuya. 

¡Cariños! 

Nikole